Hondarribia: Historia entre el cielo y la tierra
Entre el cielo y la tierra se levanta, ya casi tocando la frontera entre Guipúzcoa (País Vasco) y Francia, una pequeña ciudad llamada Hondarribia. Una escapada que vale la pena hacer si os encontréis en tierras del norte.
A parte de tener de todo, montaña y costa, Hondarribia tiene historia, una trayectoria vital palpable en cada una de sus piedras, vistas y rincones, y es que el estar al lado de la frontera supone un ir y venir en todos los sentidos así como un crecimiento constante de su casco urbano. Su posición estratégica (en la desembocadura del Bidasoa) ha posibilitado a la villa de comunicaciones internacionales abriendo una ventana al resto de Europa. Esto se traduce hoy día en una gran red de transportes que nos pueden llevar por tierra, mar y aire. Si nos encontramos por ejemplo en San Sebastián (Donostia), que acostumbra a ser el destino estrella de la zona Guipuzcoana y donde encontraréis alojamiento facilmente a través de la web de Interhome, tenemos una línea de autobuses que nos dejan en el mismosimo puerto de Hondarribia y de este modo poder empezar nuestra excursión hasta lo más alto de las murallas que delimitaban la villa medieval.
Lógicamente empezamos nuestro recorrido por las faldas. Es impresionante ver ya desde lo más bajo, desde el mar y el puerto, como se levantan las rocas que nos llevarán en un rato a lo alto, tal visión da hasta cierto vértigo. Antiguamente el puerto era regentado por pescadores y hoy día aún quedan, pero también se ha transformado en un maravilloso y coqueto puerto deportivo donde se almacenan las embarcaciones de los amantes de la náutica. Por supuesto la costa también ofrece rincones de playa inmaculados donde tomar el sol, darnos un chapuzón y relajarnos.
A medida que vamos subiendo nos encontramos la zona más reciente y quizás la más pintoresca dentro del cuadro que nos ofrece el lugar. Los distintos barrios de Hondarribia ofrecen un conjunto de casas de estilo bretón (acorde con las condiciones climáticas del lugar) pintadas de mil colores y con fachadas llenas de flores. Esta zona es ideal para tomar un tentempié o hacer una buena comida ya que la oferta es variada y de alta calidad.
Ya en la zona más alta de la ciudad encontramos el casco antiguo, que cuenta con un amplio número de rincones considerados patrimonio de la villa, como las casas, las iglesias de Nuestra Señora de la Asunción y del Manzano, y los antiguos palacios de estilo barroco, así como la casa Consistorial y la de Casadevante, auténticos ejemplos de la tipología arquitectónica de las casas vascas. Lógicamente también podremos disfrutar en este lugar de varios hoteles y restaurantes donde degustar las delicias de la comida autóctona.
En esta zona también encontramos la muralla. Dicha construcción, que actualmente está en proceso de rehabilitación, ofrece un recorrido a su alrededor, por lo que se puede apreciar una maravillosa vista sobre la villa de Hondarribia, a la vez que podemos observar las antiguas entradas y pozos.
Visitar Hondarribia es la oportunidad de impregnarse del ambiente de esta zona, pues casas, plazas, construcciones y distribución urbanística en general nos ofrece la posibilidad y sin mucho esfuerzo, pues así lo quiere la propia ciudad, de transportarnos directamente a épocas pasadas, donde doncellas, caballeros, señores y plebeyos se paseaban, aquellos que han dejado el rastro de un maravilloso patrimonio, regalo para nuestros sentidos en la actualidad.
Tenéis mucha información en la web del Ayuntamiento de Hondarribia.






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