Paris funerario: una ruta preciosa de silencio
Al Este de París encontramos un espacio verde, un rincón lleno de grandes pensadores, políticos, bailarines, pintores, escultores, soldados, cantantes, músicos y cineastas. Un lugar repleto de peculiares “edificios” y frondosos árboles que incluso en el mes de Agosto nos proporcionan sombra suficiente para combatir el calor. Este lugar encantador es nada más ni nada menos que el Cementerio del Père-Lachaise.
Construido en el siglo XIX, el cementerio de carácter neoclásico, mantiene las directrices arquitectónicas de cualquier parque, proporcionando al visitante un extenso paseo por la Historia Universal que no tiene nada que envidiar a cualquier otro itinerario que podamos hacer por la capital Francesa.
Su basta extensión abarca 4 entradas por las que podemos acceder sin ningún problema, pero para poder apreciar mejor el recorrido y realizarlo de un modo más ordenado, se recomienda coger el metro en las líneas 2 o 3 hasta la parada con el mismo nombre “Père-Lachaise” y que nos deja en la entrada principal. Una vez allí un caballero muy gentil nos ofrece un mapa de los “puntos calientes” del lugar, es decir, allí donde encontraremos las tumbas más famosas. Puesto que la entrada es totalmente gratuita, el derroche de un euro en dicho mapa está totalmente justificado ya que es muy recomendable si no nos queremos perder por el parque o saltarnos alguna de las maravillas escultóricas que alberga en su interior.
Una vez dentro se respira calma y tranquilidad, aunque es muy frecuente que cada pocos metros nos asalte un grupo de turistas con guía incluido, por lo tanto mejor tomarse un tiempo prudente para disfrutar del paseo y de todo lo que veremos (no os preocupéis, hay baños dispuestos de manera estratégica). A partir de ahora el itinerario se traza de forma personal según nuestros intereses e inclinaciones pero hay tumbas que son de visita obligada como por ejemplo las de Jaimes Morrison, Edith Piaf, Delacroix, Balzac, Oscar Wilde (muy famosa por los besos que la gente imprime en el muro de la escultura funeraria), Max Ernst, Isadora Duncan o Modigliani. A lo largo de todo el paseo encontramos también muchos homenajes a los caídos durante la Segunda Guerra Mundial y curiosidades diversas, muy relacionadas con el ecléctico paisaje que presentan los distintos matices artísticos y culturales “ hay muchas tumbas de personas extranjeras que conservan el modo de entierro de sus respectivos países “ que convierten al Père-Lachaise en un verdadero museo al aire libre del aspecto universal más humano y común: la muerte.







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