La Garrotxa: El corazón verde de Cataluña, ideal para ir con toda la familia
En la Provincia de Girona hayamos la comarca de la Garrotxa, una tierra de asombrosa y variada naturaleza gracias a la riqueza que le atorga el suelo, formado básicamente por los sedimentos que los volcanes “ya inactivos“ han ido acumulando en sus coladas y cráteres a lo largo de miles de años.
La zona volcánica de la Garrotxa, es considerada Patrimonio Natural Protegido por ser el mejor exponente de parque volcánico de la Península Ibérica. A pesar de todo se trata de una zona muy habitada para lo que tenemos entendido como parque natural, de modo que si queremos hacer una excursión, no tendremos problemas en encontrar alguna villa donde se ofrezca alojamiento o “casas de colonias”, antiguas masías condicionadas como estancias donde pasar la noche, que acostumbran a ser económicas ya que lo más común es que acudan a ellas caminantes esporádicos o grupos grandes de excursionistas.
Hacer un itinerario por la Garrotxa es la opción perfecta para pasar un fin de semana en contacto directo con la naturaleza y aprovechar para hacer un poco de deporte realizando la ruta a pie, en bicicleta o a caballo.
Uno de los lugares más recomendados es la Fageda d’en Jordà , un hayedo centenaria que se caracteriza por su abundante vegetación y por crecer a tan solo 550 m de latitud, una condición imposible para que se den estos árboles pero que gracias al suelo donde se asientan, formado por sedimentos del volcán Croscat, uno de los más grandes de toda la zona junto con el Santa Margarida, y la humedad predominante es posible. Pasear por la Fageda se convierte en un festín de relax y paz, donde los sentidos despiertan a los aromas y sonidos de la naturaleza. La altura de los árboles se convierte más en una sombrilla natural que nos preserva de los rayos más violentos en los meses de calor, por lo que el paseo se puede realizar sin ningún tipo de agobio. De todos modos, y como es lógico por las temperaturas generales, las mejores épocas para ir son el otoño y la primavera. Este magnifico paisaje ha inspirado a numerosos artistas, sobretodo durante el modernismo, como Santiago Rusiñol y Joan Maragall. Éste último dedica un poema a la Fageda d’en Jordà , aludiendo a la magia del entorno y lo podemos encontrar escrito es un monolito localizado a la entrada del hayedo.
También es muy interesante adentrarse en los volcanes y ver las particularidades que alberga cada uno de ellos en sus cráteres. Os recomendamos tres. Uno es el Croscat, nombrado anteriormente, que se caracteriza por su color rojizo y por un corte transversal y hecho en secciones (como un queso). Esto se da a que años atrás, antes de ser considerado patrimonio natural, el volcán era utilizado como cantera de donde se sacaba material para distintos usos, sobretodo los relacionados con la construcción, lógicamente esta atrocidad se detuvo y hoy día lo contemplamos de este modo. También podemos caminar por el volcán Santa Margarida, muy curioso por la ermita románica de Santa Margarita que encontramos en el centro y porque todo el mundo que pasa entra una moneda por debajo de la puerta pidiendo un deseo. Y el último es el Montsacopa que se haya en medio del centro urbano de la capital de la comarca: Olot. El cráter del Montsacopa es un hervidero de vida y olor, pues toda su extensión está ocupada por flores. Eso sí, aviso, si decides caminar por allí ir con cuidado, pues muchas flores atraen a muchas abejas… Ya entendéis.
De los centros urbanos que podéis visitar recomendamos Olot, por ser la capital y un lugar muy caprichoso lleno de historia, sobretodo por ser la cuna del grupo de artistas que conformaron la famosa Escola d’Olot a finales del siglo XIX y principios del XX. La otra propuesta es una de las villas más famosas, Santa Pau, nombre que le va como anillo al dedo, pues “Pau” es Paz en catalán, y que en definitiva es lo que se experimenta nada más entrar por sus pequeñas y torcidas calles. Este pueblo fue durante la época medieval centro de la baronÃa de Santa Pau. Su castillo y estructura general se encuentran en perfecto estado, manteniendo todos los rasgos originales de la época en la que se fundo el pueblo. Por ello Santa Pau es considerado Monumento Histórico Artístico. Cuenta con alojamiento y restaurantes especializados en comida local y volcánica, pero si no queremos gastar tanto podemos optar por el camping ecológico Lava, muy cerca de dicha población.
Dicho esto seguro que ya pensáis que pasar un fin de semana en la Garrotxa puede convertirse en un perfecto recurso para desintoxicarse de la ciudad y retomar el contacto con la naturaleza. Así pues, respiremos, cojamos aire y disfrutemos.
Para más información consultar aquí.









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