Prueba un postre diferente en Nueva York
Acabo de volver después de dos semanas de estancia en Nueva York. De trabajo, que es menos glamuroso. Y con la ola de calor que azota el área con temperaturas que no se habían sentido desde hace 40 años, pasear por sus calles era casi tan agradable como entrar con ropa y zapatos en un baño turco. Así y todo, tuve tiempo para explorar y descubrir, gracias a mi jefa, rincones (generalmente de tipo gastronómico) bastante interesantes. Es el caso de Rice to Riches.
¿Y qué venden en Rice to Riches? Una sola cosa: pudín de arroz. Sí, pudín de arroz. Es una especie de arroz con leche algo más glutinoso que se come en países del norte de Europa y en Estados Unidos. Siempre ha sido un plato casero, muy de abuela, y que evoca momentos de la infancia. Pues bien, la creadora de Rice to Riches decidió dar una vuelta de tuerca a un postre tan sencillo y convertirlo en algo delicioso y trendy. ¡Y lo logró! Rice to Riches se ha convertido en un sitio de culto al que van religiosamente la gente de NoLIta (zona donde se encuentra el único local), y cada vez más gente de todas partes del mundo.
En su local, que tiene una decoración retro-espacial muy cool encontrarás nada menos que alrededor de 21 distintas variedades de pudín, entre las que figuran sabores como chocolate oscuro, mango, cookies & cream y mucho más, a los que puedes agregar 10 distintos toppings que van desde la nata montada hasta trocitos de bizcocho, pasando por crumble de moca. Todo presentado bien fresquito en unos coquetos contenedores plásticos con cucharita.
Yo me pedí un pudding con sabor a cheescake y un topping de caramelo. Y quedé muy sorprendida. El sabor es buenísimo y aunque quizás la cantidad es un poco generosa (me pedí el más pequeño) y terminas empalagándote, pero vale la pena.
Y lo mejor: en una ciudad obsesionada con la delgadez y las dietas, en Rice to Riches celebran el gusto por lo dulce y la alegría de comer con carteles por todo el local con mensajes tan graciosos como “Deja la dieta fuera”, “No se admiten flacas” o “No te prives, igual ya estás gordo”.





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