De aquí no me muevo
Quiero compartir con vosotros una experiencia como mínimo curiosa. Como sabéis, en el sector del alquiler vacacional, de vez en cuando pasan cosas sorprendentes como la nueva técnica okupa que hoy vamos a compartir.
Un cliente alquiló una casa en Madrid, realizando una reserva de última hora que pagó con tarjeta de crédito. Hasta aquí todo correcto. A los pocos días, los trabajadores de la oficina de Madrid recibieron una llamada desde la sede de Barcelona avisando que el pago no entraba y que no se había recibido dinero alguno.
Una llamada tras otra, insistimos durante unas horas sin llegar a localizar al cliente. No cogía el teléfono, no contestaba al email… en fin, que no había modo alguno de contactar con él. Decidimos acercarnos en persona, a ver si teníamos más suerte picando el timbre y finalmente, insistiendo hasta la saciedad, conseguimos que el señor abriera la puerta.
Todo estaba premeditado, no tenía ninguna intención de pagar y nos pidió unos minutos para recoger sus cosas. Se trataba de un okupa de gustos selectos, pues no todos los okupas deciden buscar la casa de su vida antes de ocuparla. Una casa con jardín y piscina.
Finalmente el hombre desapareció con las llaves y tuvimos que cambiar la cerradura de la casa, nada grave. Una experiencia que afortunadamente no hemos vuelto a vivir pero ¿Lo habrá intentado otra vez? ¿Será esta una nueva técnica okupa?




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